Hablemos (en serio) tres
Ricardo Martner
El desarrollo en Chile ha sido exclusivo (palabra que ilustra mejor la no inclusión). Una prueba más de ello es la nula progresión de nuestra tasa (presión tributaria), a pesar de grandes saltos en el ingreso disponible. Los datos son conocidos: estamos pegados en 20% del PIB más menos desde 1990, a pesar de las reformas, intentos de reformas y debates varios. Sigue el imperio de los impuestos indirectos, desiguales por naturaleza. No hay músculo redistributivo en el sistema tributario, por la misma razón.
Hay un tema entonces de nivel y otro de composición. En cuanto al nivel, se ha observado desde el siglo 19 que a medida que aumentan los ingresos de los habitantes de un país crecen también las demandas por bienes y servicios públicos (ley de Wagner). Y aquello lleva inevitablemente a una discusión sobre nuestra capacidad de recaudar para satisfacer dichas demandas (hablemos más bien de derechos a estas alturas del desarollo). Como se hace? Todo ayuda, desde nuevas iniciativas legales hasta el fortalecimiento de la administración tributaria en su labor fiscalizadora. Hay que tenerlo en mente, en vez de proponer rebajas tributarias para un supuesto crecimiento futuro y jibarizar de paso la capacidad del Estado.
En cuanto a la composición, un dato poco conocido: el decil más rico paga solamente un 5% de tasa efectiva (aquella que compara el impuesto pagado por las personas con sus ingresos totales), en vez del legislado de 35%. Esa es la medida del hoyo negro tributario, que absorbe evasiones varias, elusiones, subdeclaraciones, enfin. Para referencia en la Union Europea esta cifra es de 20%. Llegar ahí sí que sería una revolución!
Esto es algo importante: se dice que cambiar la estructura tributaria alterando esta composición no afecta la distribución del ingreso, o unas poquitas migajas. No vale la pena? Dicho cálculo omite algo evidente: el efecto de redistribuir los ingresos adicionales con transferencias a los hogares vulnerables. En suma, los impuestos aportan en promedio 30% de la acción fiscal redistributiva, y las transferencias el 70% restante. Y si llegásemos a ese 20 por ciento de tasa efectiva del impuesto a la renta del decil más rico y lo redistribuyésemos tendríamos….la misma distribución de ingresos que Europa. Hablemos!
Ricardo Martner
El desarrollo en Chile ha sido exclusivo (palabra que ilustra mejor la no inclusión). Una prueba más de ello es la nula progresión de nuestra tasa (presión tributaria), a pesar de grandes saltos en el ingreso disponible. Los datos son conocidos: estamos pegados en 20% del PIB más menos desde 1990, a pesar de las reformas, intentos de reformas y debates varios. Sigue el imperio de los impuestos indirectos, desiguales por naturaleza. No hay músculo redistributivo en el sistema tributario, por la misma razón.
Hay un tema entonces de nivel y otro de composición. En cuanto al nivel, se ha observado desde el siglo 19 que a medida que aumentan los ingresos de los habitantes de un país crecen también las demandas por bienes y servicios públicos (ley de Wagner). Y aquello lleva inevitablemente a una discusión sobre nuestra capacidad de recaudar para satisfacer dichas demandas (hablemos más bien de derechos a estas alturas del desarollo). Como se hace? Todo ayuda, desde nuevas iniciativas legales hasta el fortalecimiento de la administración tributaria en su labor fiscalizadora. Hay que tenerlo en mente, en vez de proponer rebajas tributarias para un supuesto crecimiento futuro y jibarizar de paso la capacidad del Estado.
En cuanto a la composición, un dato poco conocido: el decil más rico paga solamente un 5% de tasa efectiva (aquella que compara el impuesto pagado por las personas con sus ingresos totales), en vez del legislado de 35%. Esa es la medida del hoyo negro tributario, que absorbe evasiones varias, elusiones, subdeclaraciones, enfin. Para referencia en la Union Europea esta cifra es de 20%. Llegar ahí sí que sería una revolución!
Esto es algo importante: se dice que cambiar la estructura tributaria alterando esta composición no afecta la distribución del ingreso, o unas poquitas migajas. No vale la pena? Dicho cálculo omite algo evidente: el efecto de redistribuir los ingresos adicionales con transferencias a los hogares vulnerables. En suma, los impuestos aportan en promedio 30% de la acción fiscal redistributiva, y las transferencias el 70% restante. Y si llegásemos a ese 20 por ciento de tasa efectiva del impuesto a la renta del decil más rico y lo redistribuyésemos tendríamos….la misma distribución de ingresos que Europa. Hablemos!
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